La violencia: problema de salud pública

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El 30 de enero se celebra el Día Mundial Escolar de la Paz y No Violencia.

En este día se celebra el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi (India, 1869-1948). Líder pacifista que dedicó su vida a defender y promover la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia. De hecho, fue asesinado por defender estas ideas.

Por ello mismo, el post de hoy está enfocado a la violencia, considerada como uno de los problemas de salud pública de mayor relevancia.

¿Qué es la violencia?

Cualquier persona puede presentar conductas agresivas a lo largo de su vida. Sin embargo, cuando la intensidad y frecuencia de estas sobrepasan los límites socialmente permitidos, automáticamente se busca encontrar una causalidad de dicha conducta. Entender dicho comportamiento nos sitúa en una posición en la que podemos predecir mejor cuándo podría ocurrir y, por tanto, poner en marcha estrategias para intentar controlarla.

Ahora bien, se nos plantean a veces algunas cuestiones, como por ejemplo, ¿alimentarnos de otros animales se considera una conducta violenta?, ¿y cuándo se le da un azote a un niño?, ¿y cuándo una persona habla sobre la incompetencia de otra?

Componentes y causas de la violencia

Con una definición común se puede determinar (o ayudar a determinar) si realmente existe tal conducta violenta o no. Se puede definir la agresión como toda conducta dirigida por un organismo hacia un blanco, que resulta con algún daño. Es importante destacar y descomponer los componentes que forman esta definición:

  • Conducta. La agresión se restringe a comportamientos observables. Ofrece una información objetiva y puede ser observada por los demás. Se excluyen las condiciones internas, es decir, sentimientos o pensamientos agresivos. Esto no quiere decir que no sean importantes al determinar si ocurren actos agresivos.
  • Dirigido. Hace referencia a la forma deliberada e intencionada de causar daño. Existe la posibilidad de causarlo, sin que exista esta característica. Entonces nos estaríamos refiriendo a un “accidente”. No siempre es sencillo identificar esta intencionalidad. Podrían estar interviniendo los procesos internos que se comentaban antes. Sin embargo, si observamos el contexto que rodea al comportamiento agresivo, podemos determinar su dirección.
  • Organismo y blanco. Estos son términos amplios que abarcan diversas situaciones en los que se puede ejercer violencia. Se refiere a personas, animales, objetos, etc. También puede coincidir que ambos sean la misma persona, como ocurre en las conductas suicidas o autolesivas.

Una vez definida la conducta agresiva, resulta evidente que incluso con una aclaración precisa de los términos que la componen, la determinación de la misma aún no es clara.

Existen numerosos factores que van a modular la consideración de una conducta como violenta. Ente ellas se encuentra la cultura bajo la que una sociedad considera aceptable determinados actos. También la disciplina con la que una persona ha sido educada a lo largo de su vida. Todo ello lleva a justificar o incluso omitir la intencionalidad de una agresión. Asimismo, se echa mano de la defensa propia y otros contextos para eliminar la culpabilidad de los autores de numerosos episodios de violencia.

Quizá sería más práctico primero establecer que se cometió la agresión y posteriormente justificar dicha conducta. Resulta necesario comentar que, aunque el lector haya considerado hasta ahora el término agresión como algo peyorativo, no toda agresión es necesariamente negativa. Como se comentaba anteriormente, por ejemplo, los casos en los que se agrede por defensa propia, puede ser absolutamente necesaria y admisible. La violencia comienza a ser alarmante cuando se comete más allá de esa necesidad o cuando se remplaza una conducta alternativa adaptativa o no agresiva. Esta violencia negativa es la que se hace referencia en esta entrada.

Algunas de las manifestaciones de esta conducta serían comportamientos (entendida esta como pensamientos y emociones, además de conductas) derivados de discriminaciones por razón de raza o género.

La violencia según la OMS

En esta misma línea, la OMS propone la existencia de 30 tipos de violencia. Estos son el resultado de la combinación de dos cosas. Por un lado, la naturaleza de la violencia (física, sexual, psicológica o por deprivación/abandono). Por otro lado, el organismo causante de la violencia y su relación con la víctima o blanco como se mencionaba con anterioridad (auto-dirigida, interpersonal y colectiva).

tipos de violencia

 

Clasificación de los tipos de violencia según la OMS

Cabe mencionar que el homicidio representa el último eslabón de la violencia. Representa el hecho delictivo que consiste en terminar con la vida de otra persona de forma dolosa o culposa. Es importante tener en cuenta que el número de muertes violentas resulta uno de los mejores indicadores del nivel de violencia y seguridad que presenta un Estado.

Conclusiones

En definitiva, aunque las manifestaciones de esta conducta puedan parecer evidentes, vemos que una vez definida no lo son tanto. Si a esto le añadimos la dificultad para encontrar soluciones para cada uno de los tipos de violencia, el tema se complica. y las preguntas quedan abiertas: ¿hay de verdad una única solución? ¿se pueden plantear acciones para cada tipo de violencia? ¿se podrán extender dichas acciones a casos específicos?

Por último, recuerda que si tienes alguna duda al respecto sobre lo que acabas de leer, siempre puedes ponerte en contacto con nosotras o dejarnos un comentario en esta entrada.

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