Incapacidad Permanente Absoluta por Depresión Mayor
Incapacidad por Trastornos Mentales

Incapacidad Permanente Absoluta por Depresión Mayor

Escrito y verificado por Cristina Ropero ArmijoPublicado:

Guía sobre la incapacidad permanente absoluta por depresión mayor y ansiedad: qué es, cómo solicitarla, el tribunal médico, el peritaje psicológico y los grados de minusvalía.

¿Qué es la depresión y por qué puede dar lugar a una incapacidad laboral?

A menudo se habla coloquialmente de la depresión. Este término hace referencia a varios constructos, entre ellos, a un estado de ánimo, es decir, la tristeza.

La depresión como síntoma consiste en una tristeza de carácter patológico. Es decir, se diferencia de la tristeza normal en cuanto a su frecuencia, su intensidad y su duración en el tiempo.

El síndrome depresivo es el conjunto de síntomas que no llegan a constituir un trastorno. Engloba síntomas como tristeza, falta de energía, insomnio o falta de apetito, entre otros.

Finalmente, la depresión como trastorno es un síndrome que cumple unos parámetros determinados de duración, gravedad, curso y disfuncionalidad. Es a este nivel donde puede dar lugar a una incapacidad permanente por trastornos mentales.

¿Cómo sé si tengo depresión? ¿Qué síntomas aparecen?

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), para el diagnóstico del trastorno depresivo mayor se requieren cinco o más de los siguientes síntomas durante un período mínimo de dos semanas:

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día
  • Disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades
  • Aumento o pérdida significativa de peso, o cambios en el apetito
  • Insomnio o hipersomnia
  • Agitación o retardo psicomotor
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva
  • Capacidad disminuida para pensar, concentrarse o tomar decisiones
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

¿Existe tratamiento?

Terapia psicológica

El psicólogo clínico, especialista en los problemas del comportamiento humano, es el encargado de llevar a cabo el tratamiento psicológico, o psicoterapia. El objetivo es eliminar el sufrimiento de la persona enseñándole las habilidades adecuadas para hacer frente a las diversas dificultades de la vida cotidiana.

El tratamiento psicológico, solo o combinado con fármacos, ha demostrado su eficacia en la depresión, tanto para su tratamiento como para la prevención de recaídas.

Farmacológico

Es importante tener en cuenta que la depresión no siempre requiere de tratamiento farmacológico. Los antidepresivos son medicamentos que actúan cambiando las sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores, las cuales están involucradas en la regulación del estado de ánimo.

Es crucial saber que se trata de una medicación prescrita. Por tanto, tanto la dosis, como el período en el que se debe tomar, como el procedimiento de retirada, debe establecerlo el médico de atención primaria o psiquiatra.

Ingreso hospitalario

Existen algunas situaciones que pueden determinar el ingreso en un centro hospitalario. Generalmente suele ocurrir cuando los tratamientos anteriormente descritos no han funcionado. El objetivo de un ingreso es poder llevar un seguimiento más cercano de la persona que padece una depresión.

La incapacidad permanente absoluta por depresión mayor recurrente o crónica

Depresión mayor recurrente e incapacidad permanente absoluta

Esta sintomatología es la que puede dar lugar a una incapacidad laboral por depresión. Sin embargo, dependiendo de la naturaleza del trastorno depresivo puede darse un tipo u otro de incapacidad.

El primer escalón sería lo comúnmente conocido como baja laboral, o lo que es lo mismo, una incapacidad temporal por depresión. Estos casos suelen atender a una sintomatología más corta en el tiempo, con una buena respuesta al tratamiento.

En ocasiones, debido a la persistencia de la sintomatología, se agota el tiempo máximo que se puede estar en situación de baja laboral, y la alternativa resulta ser una incapacidad permanente. Nos encontraremos con casos de incapacidad permanente parcial, incapacidad permanente total, o en los casos más graves, con incapacidad permanente absoluta por depresión.

En este último caso, suele existir una escasa respuesta a los tratamientos descritos, por lo que se entiende que la sintomatología es más resistente. Y por tanto, crónica.

Existe también la Gran Invalidez. Es el mayor grado de incapacidad que puede sufrir una persona. En este caso, a causa del trastorno depresivo, además de no poder realizar ninguna actividad laboral, también necesita la asistencia de otra persona para la práctica de su vida diaria.

Revisión de la incapacidad permanente absoluta por depresión

La incapacidad se denomina permanente, sí. Pero, una vez reconocida, puede someterse a revisión.

En ocasiones, su duración puede estar limitada en el tiempo, por lo que la depresión puede sufrir una mejoría. Del mismo modo, también puede agravarse.

De ahí la importancia de establecer una revisión periódica, pues en el caso de existir agravación o mejoría, esto daría lugar a un cambio en el grado reconocido de incapacidad permanente.

El proceso y los tipos de incapacidad para el trastorno depresivo

Tipos de incapacidad laboral por depresión: parcial, total, absoluta y gran invalidez

La Ley General de la Seguridad Social define la incapacidad como: la imposibilidad, tanto temporal como permanente, de realizar, de forma parcial o total, el trabajo por parte de un asegurado, debido a una enfermedad, común o profesional, y a accidente, sea o no de trabajo.

La incapacidad temporal tiene una duración máxima de 12 meses, prorrogable hasta los 18 meses cuando se prevea que en ese período el trabajador puede recuperarse. Transcurridos los 12 meses, pueden darse tres escenarios:

  • Alta médica por curación o mejoría
  • Propuesta de incapacidad permanente
  • Prórroga de incapacidad temporal (hasta un máximo de 6 meses adicionales)

Los cuatro grados de incapacidad permanente son:

  • Parcial: no impide la realización de las tareas fundamentales de la actividad laboral del trabajador, solamente afecta a nivel de rendimiento.
  • Total: inhabilita al trabajador para todas aquellas tareas fundamentales vinculadas a su profesión, aunque puede dedicarse a otro oficio.
  • Absoluta: inhabilita completamente al trabajador para cualquier profesión u oficio.
  • Gran Invalidez: el trabajador, por consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, necesita la ayuda de otras personas para los aspectos básicos de la vida.

Cómo lograr una incapacidad laboral por depresión: el informe psicológico pericial

El Tribunal Médico por depresión

Tribunal médico por depresión — el EVI y el papel del psicólogo forense

La valoración del estado de salud con el objetivo de conceder o no una incapacidad permanente por depresión la realiza el EVI (Equipo de Valoración de Incapacidades). Este equipo lo forman únicamente médicos, generalmente un médico inspector y otro facultativo.

En algunas ocasiones, como ocurre con la valoración de una incapacidad laboral por depresión, cabe el riesgo de que el daño psicológico quede invisibilizado ante muchos tribunales y facultativos médicos.

Por ello, lo más recomendable es aportar un informe psicológico pericial junto al resto de documentos del historial desde el inicio del procedimiento administrativo.

El Peritaje Psicológico

Informe forense psicológico para juicio de incapacidad permanente por depresión

El informe psicológico pericial, como los que realizamos en Psicolegalmente, puede ir destinado a solicitar la incapacidad laboral por causa psíquica, o bien por causa física que cursa con sintomatología psíquica.

La base sobre la que se apoya el peritaje psicológico en incapacidad permanente es, por un lado, la comparación entre los requisitos de las funciones básicas de la profesión u oficio y el perfil de las capacidades individuales del trabajador para desempeñar dichas funciones.

Por otro lado, resulta fundamental conocer la situación basal del trabajador. Esto permite conocer las aptitudes que presentaba con anterioridad a desarrollar la patología por la que se solicita la incapacidad.

Este informe hará que los Equipos de Evaluación tengan una perspectiva mucho más amplia del caso, pudiendo contextualizar las entrevistas llevadas a cabo y convirtiéndose en una prueba clave en caso de recurso administrativo-contencioso.

Los grados de minusvalía por depresión

La valoración de la discapacidad por depresión se realiza según el baremo oficial, que establece cinco clases:

ClasePorcentajeDescripción
Clase I0%Sintomatología aislada sin disminución funcional
Clase II1–24%Discapacidad leve: vida autónoma, mantiene actividad laboral excepto en situaciones de estrés
Clase III25–59%Restricción moderada de actividades cotidianas y capacidad laboral
Clase IV60–74%Restricción marcada de actividades cotidianas y capacidad laboral
Clase V>75%Incapacidad total para la autosuficiencia; necesita ayuda de terceros

Veamos algunos casos particulares de depresión

Incapacidad por fibromialgia y depresión

La fibromialgia es un síndrome que cursa con dolor de forma crónica y generalizada. Está estrechamente relacionada con trastornos psicológicos, siendo los más frecuentes la ansiedad y la depresión. La depresión asociada a fibromialgia agrava y cronifica el cuadro, por lo que es muy común recibir una incapacidad laboral por fibromialgia y depresión conjuntamente.

Casos menos comunes

Además de estar asociado a trastornos de ansiedad, algo menos frecuente es cuando se solicita una incapacidad laboral por epilepsia, trastorno adaptativo o bipolaridad. Incluso es posible encontrarse asociaciones con patologías menos comunes como la depresión crónica y la espondiloartrosis.

Conclusiones

Hemos visto cómo los trastornos depresivos pueden ocasionar una incapacidad laboral, ya sea temporal o permanente, así como el proceso para conseguirla.

Se trata de algo muy serio, y no se concederá a la primera de cambio. De ahí la importancia del informe psicológico forense en un juicio de incapacidad permanente. Si te encuentras en esta situación, contacta con nosotras.

Referencias

Cristina Ropero Armijo
Cristina Ropero Armijo

Psicóloga clínica y forense · Nº colegiación M-33081 · COPM

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